Hablemos de… la adicción a los likes

Todos sabemos lo bien que se siente recibir un "me gusta". Pero el problema aparece cuando ese estímulo pasa de ser una gratificación puntual… a una necesidad diaria. Lo que antes era un gesto de reconocimiento, hoy puede convertirse en una dosis anímica que regula nuestro estado de ánimo. Como el chocolate, el dinero, o una droga.

Y no es una metáfora exagerada. Es neurociencia básica: cada vez que recibimos likes, compartimos una historia o alguien comenta en positivo, nuestro cerebro libera dopamina —la misma sustancia asociada con el placer, la recompensa y la adicción—. Y el cuerpo quiere más.

Esto se vuelve especialmente crítico para quienes trabajamos en comunicación, marketing o gestión de marca personal. Publicamos. Medimos. Ajustamos. Volvemos a publicar. Todo por una cuota de interacción. El problema no es el like. El problema es lo que sentimos cuando no lo recibimos.

 

LA VALIDACIÓN DIGITAL NO ES GRATIS

Los likes activan las mismas áreas cerebrales que se activan con la comida, el sexo o el juego. Esa sensación de “gustar”, de ser vistos, de pertenecer, es adictiva… porque biológicamente fue diseñada para serlo.

Lo peligroso es que el ciclo de validación también activa la tensión: ¿y si esta vez no funciona?, ¿y si nadie comenta?, ¿y si me ignoran? Esa incertidumbre genera ansiedad. Es una montaña rusa emocional que altera la productividad, impacta la autoestima y genera dependencia.

Según el reporte de Hootsuite los usuarios en Latinoamérica pasan un promedio de 3.5 horas diarias en redes sociales. Y otro estudio señala que 6 de cada 10 influencers ha experimentado ansiedad o depresión vinculada a su actividad digital.

Entonces publicar deja de ser una forma de comunicar y se convierte en una forma de vivir emocionalmente atado a la validación de terceros.

 

CUANDO LOS LIKES SON UN ENEMIGO PARA TU MARCA PERSONAL

Una marca personal que depende del algoritmo es una marca a la deriva. Cuando dejas que los likes definan tu narrativa, tus valores se disuelven. Tu voz se adapta y tu autenticidad se sacrifica en respuesta a las métricas.

Si cambias tu tono, tu estética o tu discurso sólo para agradar, no estás posicionando una marca. Estás haciendo un cosplay de algo que no eres. Y eso no te va a generar comunidad, solo genera ruido.

Siempre digo que es mejor tener pocos seguidores a los que realmente importe lo que dices, que tener miles para quienes sólo eres el siguiente scroll.

 

GIVE ME A BREAK (EN SERIO)

El 67% de los profesionales que trabajan en redes lo hacen más de 40 horas a la semana. Y la mitad siente que no le alcanza el tiempo. ¿La razón? Un sobreproducción de la que se espera una mínima atención para ir sumando likes.

La paradoja es que cuanto más te esfuerzas en estar visible, menos resultados reales recibes. Y, entonces, pensar, crear y vivir realmente quedan desplazados a un segundo plano.

La hipervisibilidad nos vuelve máquinas de contenido que publican sin pausa, pero también ni propósito. Al final, palabras vacías lanzadas al aire.

 

HACIA DÓNDE SE MUEVEN LAS TENDENCIAS

Hay señales claras de que esta dinámica está en crisis. Por eso vemos a influencers tomándose pausas digitales. Plataformas ocultando los likes para reducir la presión. Marcas prefiriendo voces auténticas, aunque tengan menos seguidores.

Pero no basta con verlo que hacen los demás, tenemos que tomar acciones propias:

  • Oculta las métricas si es necesario.

  • Define KPIs que midan impacto, no solo alcance.

  • Haz detox digitales periódicos.

  • Redefine qué parte de ti debe estar visible y qué no se negocia.

  • Ajusta tus notificaciones para que tu teléfono no dirija tu ansiedad.

Con esto nuestra relevancia va tomando sentido.

 

AL FINAL... NOSOTROS AL PRINCIPIO DE TODO

No te pido que te pelees con las redes sociales, sino que cuestiones cómo hemos dejado que ellas definan nuestro valor.

Deja de mendigar aprobación, enfócate en expresar quién eres, qué sabes y qué aportas. Porque el contenido sin propósito solo alimenta el ruido, y los likes sin estrategia lo único que hacen es inflar tu ego…

Asì que recupera el control sobre lo que compartes. Y recuerda que no estás hecho para agradar para agradar a todo el mundo, sino para influir a TU MUNDO.