Hablemos de… una palmada en el hombro o una patada en el culo.
El año pasado me puse en la tarea de crear contenido para mis plataformas, y como parte de ese compromiso era escribir un artículo para mi blog cada lunes, cada semana… al pasar los meses me encontré preguntándole a la inteligencia artificial que me recomiende temas, que me ayude a completar líneas vacías y de paso que escriba el post.
No llegó a ser un sindrome de burnout, pero si me llevó a preguntarme si realmente alguien leía mi blog, si tenía sentido las horas dedicadas a esto, si realmente estaba siendo relevante. Y entonces entendí lo que le pasa a muchos de los que gestionan su marca personal, y terminan tirando la toalla… se pierde la motivación.
He dejado de escribir algunas semanas, tanto por este sentimiento, como por unas merecidas vacaciones donde decidí desconectarme temporalmente del trabajo, las plataformas y los contenidos; y adivinen que… al planeta no le pasó nada.
No puedo desconocer que si me he encontrado con personas que me dijeron que me seguían, que eran buenos artículos, que los reels eran divertidos, no es que nadie me haya llamado a decir que extraña mis contenidos; en fin, palmaditas de hombro que si son gasolina para seguir adelante, pero a veces uno necesita un buen empujón, y esa patada en el culo a veces sólo se la puede dar uno mismo. Y sobre eso escribo hoy…
Al final si es un trabajo
Porque la gestión de tu marca personal cansa. Cansa de verdad. No es solo pensar, escribir, grabar o publicar. Es sostener una idea de quién eres en el tiempo y frente a otros, con coherencia, autenticidad, profesionalismo y con una constancia que, seamos honestos, no siempre nace de la inspiración.
Porque al inicio todo es entusiasmo. Te armas un cronopost, defines temas, empiezas a publicar, recibes algunos comentarios, algunos likes, alguna validación. Sientes que vas bien. Pero luego pasan las semanas. Y los meses. Y de pronto la pregunta, cómo el diablo, te susurra al oido: ¿y ahora qué digo?
Ahí es donde empieza la verdadera historia de la marca personal. No cuando comienzas, sino cuando tienes que sostenerla.
Hoy tu visibilidad no es una opción. Según DataReportal, más del 38% de las personas utiliza redes sociales con fines profesionales, y en varios países de Latinoamérica ese porcentaje es incluso mayor. Es decir, no estamos compitiendo solo por atención, estamos compitiendo por relevancia profesional en un entorno donde todos, absolutamente todos, pueden publicar.
Y ahí aparece la presión.
Porque en algún momento alguien te dijo —o tú mismo lo entendiste— que si no publicas, te vuelves invisible. Y puede que haya algo de verdad en eso. Pero lo que no te dijeron es el costo de sostener esa visibilidad cuando no siempre tienes claridad, cuando no siempre tienes ganas, cuando no siempre tienes algo nuevo que decir.
Reportes de The Tilt y ConvertKit nos dicen que más del 60% de creadores siente que debe publicar constantemente para no perder relevancia.
Entonces haces, o hacemos, lo que muchos hacen. Publicas igual. Y ahí empieza la decadencia.
No porque crear contenido sea agotador en sí mismo, sino porque empiezas a desconectarte de lo que estás diciendo. Empiezas a cumplir, no a construir. A producir, no a pensar. Y sin darte cuenta, entras en una especie de piloto automático donde todo funciona… pero nada te entusiasma.
Eso, creo yo, que hoy es el verdadero burnout de la marca personal. No el cansancio físico, sino el cansancio de no encontrarse en lo que haces.
Y puedes creer que la solución es parar, dejar de publicar, “desaparecer un rato”, como me pasó a mi. Y en algunos casos puede ser necesario. Pero el problema de fondo no es la frecuencia. Es la motivación.
Hay quienes necesitan una palmada en el hombro. Un comentario que valide, una conversación que confirme que van bien, al menos un Like. Ese pequeño impulso emocional que les recuerda por qué empezaron.
Y hay otros —y aquí probablemente estamos la mayoría— que funcionan distinto. Que necesitan exigirse, ponerse en situaciones incómodas. Donde la presión no viene de afuera, sino de una decisión interna. Es esa especie de “patada en el culo” que te obliga a moverte cuando lo fácil sería volverse un suricato.
A ver… ninguna de las dos está bien o mal; pero debes encontrar cuál es la tuya.
Siempre lo digo a mis clientes, y creo que es una norma para quienes estamos en el mundo del personal branding… necesitas disciplina. Pero no una disciplina ciega, automática, casi militar. Necesitas una disciplina con sentido y que esté conectada con una razón clara para hacer lo que haces.
Porque la disciplina sin motivación se convierte en obligación, y como cualquier trabajo que no te gusta, lo acabas haciendo de mala gana.
En cambio, cuando entiendes por qué generas contenido, la historia cambia. Ya no publicas solo por visibilidad. Publicas porque te ayuda a ordenar ideas, porque te permite aportar algo que sabes, porque te posiciona en un espacio que te interesa, porque construye una reputación que no se ve de inmediato pero que empieza a jugar a tu favor con el tiempo.
Y eso no significa que siempre vas a tener ganas. No significa que todos los días vas a estar inspirado. Significa que, incluso en los días en los que no tienes energía, sabes por qué vale la pena seguir.
Porque al final, la marca personal no debes trabajarla en los momentos buenos. Se trabaja en cada momento de tu vida. En los días en los que podrías no hacerlo… pero decides hacerlo igual.
Y ahí volvemos al inicio.
Hay días en los que necesitas una palmada en el hombro. Y hay días en los que necesitas una patada en el culo.
Lo importante es que encuentres la que realmente te mueve.
En mi caso recordé que me gusta escribir, lo disfruto, y lo seguiré haciendo; no todos los lunes, porque ya me di cuenta de que nadie está esperándolo como si fuera el nuevo capítulo de Stranger Things, así que si publico un jueves o uno domingo, o uno al mes o dos en una semana, será porque hay algo que quiero mostrar, con mi estilo, tal vez más novelesco que académico, pero que sea un reflejo de lo que siempre he sido, Geminis de nacimiento, comunicador por profesión, viajero de corazón y el Angel de la Marca Personal.
Y haré nuevamente reels divertidos y disruptivos, porque si yo los disfruto al hacerlos seguramente alguien más lo disfrutará.
Y tendré la ilusión de que alguien de mi modesta comunidad lo lea, o mi gran amigo Guillem Recolons considere que alguno de ellos merece estar en su curaduría de contenidos y llegue a más personas.
Y seguiré agradeciendo con humildad esas palmaditas en los hombros, pero siempre tendré la bota afilada cuando sienta que necesito esa patada en el culo.